Emprendedores en cuarentena: Fabián Peña

Esta semana hablamos con Fabián que durante la cuarentena y al quedarse sin ingresos decidió con su esposa comenzar un emprendimiento de panadería. Hace unas semanas se contactaron con Avanzar para poder promocionar sus productos y dar a conocer su trabajo en nuestra Red de Emprendedores Avanzar (clic acá)

“Antes yo trabajaba en un gimnasio en tareas de mantenimiento y limpieza, tenia un sueldo fijo todos los meses, pero estaba en negro, cuando pasó todo esto y tuvieron que cerrar con los dueños llegamos a un acuerdo y me pagaron una especie de indemnización. Mi señora trabajaba limpiando casas por hora y también se quedó sin trabajar un tiempo, ahora ya retomó pero solo 2 veces por semana.

Con el tema de no tener trabajo nos pusimos a probar recetas, a mirar vídeos a ver qué podíamos hacer y ahí fuimos aprendiendo, probando y buscando cosas de panadería. Sacamos cuentas y compramos un horno pizzero para arrancar con todo, hoy vendemos pre-pizza, pizza, empanadas, panes, medialunas y ahora estamos probando hacer tortas y pasta frolas. 

Queremos hacer tortas y cosas dulces, hicimos un tiempo medialunas, pero es difícil, no solo porque es una preparación complicada, sino porque tiene un costo alto y si después no salen eso es plata que se invierte y no vuelve, es complicado. Las tortas y la pasta frola en cambio tiene otra salida, otro costo y además dura unos días más.

Compramos insumos cuando salen ofertas en los supermercados o buscamos por facebook, pero hacemos compras chicas porque no tenemos cómo movernos a un mayorista y transportar las compras, además acá no llegan los repartos de los supermercados o las entregas a domicilio de distribuidores.

Cocinamos con mi señora, ella me da una mano para los rellenos y esas cosas, pero para amasar y manejar el horno estoy yo, nos repartimos así. Nuestra casa no es grande, pero teníamos que hacernos el espacio para poder trabajar. Vivimos en un terreno con otra familia y solo compartimos el pasillo que da a la calle, en la reja de entrada pusimos un cartel y por ahí atendemos. Tratamos de no hacer delivery por el tema de la seguridad, si nos vamos lejos es complicado porque salís con mercadería y volvés con plata, esta zona la conocemos, pero no queremos movernos mucho para ir más lejos. Publicamos solo en Facebook y por WhatsApp, a veces no damos a basto, sobre todo los fines de semana.

En casa todo esto nos cambió la vida completamente, no solo lo laboral, con los chicos todo el día en casa ahora somos maestros también, tenemos dos hijos, uno de ocho y otro de tres. Les mandan la tarea por whatsapp, llega un PDF y para que no estén todo el día mirando la pantalla o para cuando tienen que completar algo se lo imprimimos, pero eso también es un presupuesto. En casa tenemos una computadora pero es viejita, no anda bien. Mi esposa consiguió un lugar cerca de su trabajo que es más barato, entonces cuando va a trabajar pasa por ahí e imprime, por acá es más caro y si son muchas hojas es un presupuesto. El más chico tiene mucho menos porque está en salita de tres. 

Por ahora esto es lo que hay y le seguimos poniendo el hombro al trabajo, nosotros tramitamos el IFE pero no nos salió, no tenemos otro ingreso que no sea el de nuestro trabajo. Del colegio de mi hijo más chico cada tanto nos llaman para que retiremos alimentos, pero eso es una vez cada mes.

Me gustaría seguir así, me gusta este oficio, obvio que tener un trabajo fijo ayuda y sabes que a fin de mes tenés un sueldo asegurado, pero por ahora para vivir día a día y estar trabajando, ocupado en algo nos sirve. Es todo un tema porque no es estable, hay días que no se vende nada. Depende mucho de muchas cosas, los fines de semana sale más y tratamos de hacer promos, pero es difícil bajar el precio porque estamos muy al costo.”

Comunicate con Fabián al 11 3025-5436

Emprendedoras en cuarentena: Noelia

Noelia es tallerista de Avanzar, vive en La Boca con sus hijas e hijos y nos contó cómo es trabajar y llevar adelante un hogar durante este contexto de aislamiento social. 

 

“Cuando arrancó todo esto fui muy precavida, tenía la plata de los últimos trabajos que había hecho y decidí ahorrar y cuidar los gastos, sabía que podía llegar a complicarse y extenderse. Imaginate que estaba embarazada y debía cuidarme muchísimo por las dos. Durante un tiempo me manejé con esa plata, ya que en casa la peluquería estaba cerrada y era nuestro único ingreso, mi hijo trabaja conmigo, hace la parte de barbería y yo me dedico más a los cortes, color y tratamientos.

De todos modos algo pude trabajar durante los primeros meses cuando se paró todo por completo, por pedido de unas alumnas que querían seguir aprendiendo preparé unas clases de colorimetría. Primero las hicimos por whatsapp, pero después más cancheras con las nuevas tecnologías pasamos al método Zoom. Durante 4 meses pude cobrar esas clases y me sirvió para poder mantenernos ya que no teníamos otro tipo de ingreso en casa, yo soy monotributista y desde marzo se paralizó mi actividad. Por suerte pude tramitar el IFE y desde el colegio de los chicos pudimos retirar algo de mercadería, incluso del CPI (Centro de Primera Infancia) de mi beba me dan también algo de mercadería y leche para ella. Con eso vamos llevando la cuarentena y podemos llenar la alacena por algunos días. Los chicos siguen en casa, cuidados, continúan en contacto con el colegio, se manejan por una plataforma en donde hacen actividades, a veces nos toca ir a buscar las tareas que les da la seño y vamos organizándonos así. A mi familia les fue más difícil y la pasaron mal. Ellos al no poder trabajar se manejaron con los ahorros, pero es muy difícil tanto tiempo y es algo que se va acabando, te sirve solo para un tiempo y se agota y al no haber perspectiva a futuro es un poco angustiante.

 

A principio de julio nosotros tuvimos Covid, por suerte ya estamos recuperados y a decir verdad la pasamos dentro de todo bien, preocupados, pero bien. Estuvimos internados en el Hospital Argerich, la beba, mis hijos más chicos y yo. Después nos hicieron un seguimiento desde el Ministerio de Salud, nos preguntaban todo el tiempo cómo seguíamos, si necesitábamos alimentos o artículos de limpieza, pero lamentablemente no recibimos nada después. 

 

Sigo hablando siempre con mis alumnas de los talleres, las animo a seguir practicando, que miren videos, tutoriales, que practiquen con familiares, que busquen cosas nuevas para hacer, que indaguen sobre qué les gustaría aprender, les busco tutoriales, si puedo les grabó un videito y demás. Muchas de las chicas que a veces en la clase no se animaban a agarrar la tijera les digo que este es el momento de practicar en casa, de animarse y salir, trato de incentivarlas, de meterle pilas, les digo que se larguen para que salgan a ofrecer sus servicios, que pongan en práctica todo lo que aprendieron. Muchas de ellas con lo que cobraron del IFE pudieron comprar algunos elementos: planchitas, secadores, productos que les sirvieron para cobrar algunos  tratamientos y empezar a generar un ingreso propio. Incluso, cada tanto nos ponemos de acuerdo para poder hacer compras de materiales y productos al por mayor y tratar de conseguir un precio razonable y más barato, además entre ellas se hablaban para poder prestarse cosas, se intercambiaban herramientas para que todas puedan trabajar. Eso es lo que más extraño de los talleres que dábamos, la energía que se movía en el grupo, la solidaridad entre todas, poder generar un espacio en donde todas hablen y que compartan sus experiencias, que sepan que estamos para ayudarnos. Extraño eso, poder ir, juntarse, preparar el mate, conocerlas, charlar, aprender entre todas, abrazarlas, estar cerca, yo soy re pegote y se extraña ese tipo de contacto. Ahora sólo nos mandamos mensajes y preguntamos cómo están, cómo van las cosas en sus casa, cómo se sienten, trato de seguir en contacto con ellas, es importante para mi que sepan que pueden contar conmigo. Me gusta que sepan que no solo fueron a un curso, si no que fueron a un espacio en donde encontraron personas que estaban en la misma, con las misma necesidad, el mismo interés y la misma pasión. 

Yo amo todo lo que se relaciona con la peluquería y me encanta enseñar, es algo que me apasiona, deseo que pongan en práctica todo eso que aprenden, me reconforta saber que pueden ser independientes y saber que progresan, que se sientan felices con el trabajo que hacen. Para mi es una pasión, le dedico tiempo, capacitación y mucho tiempo, pero sé que eso me permite los finde de semana poder estar tranquila en casa, disfrutar con mi familia y de todo lo que Dios me da siempre, mis hijos, mi familia y deseo que las personas que se acercan ami puedan disfrutar eso también y pueda aprender a valorar. Que no pierdan el tiempo y puedan disfrutar al 100% lo que tiene cada día para ofrecernos.”

Emprendedoras en cuarentena: Jennifer

Jennifer lleva adelante su emprendimiento de Ponche Crema Artesanal, una bebida típica de Venezuela a base de azúcar, leche y alcohol.

“Vivo con mi pareja y uno de los mayores cambios con la cuarentena fue que empezamos a compartir mucho más tiempo juntos en casa, eso era algo que antes no podíamos hacer, no nos pasaba mucho, tanto en la semana por los horarios de trabajo como a veces los fines de semana.

Mi pareja tiene trabajo bajo relación de dependencia y por suerte pudo seguir trabajando desde casa en modalidad home Office, en cambio yo que soy monotributista y generó mis ingresos a través de mi emprendimiento, durante los primeros meses, con las restricciones más duras me vi muy afectada. A partir de junio aproximadamente, cuando se flexibilizaron más las actividades permitidas fue cuando pude volver a reactivar mi emprendimiento de ventas y he ido levantando de a poco.”

 

Hace unas semanas Jennifer solicitó un microcrédito para poder comprar algunos insumos, herramientas y materiales necesarios para su emprendimiento.

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