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Noelia es tallerista de Avanzar, vive en La Boca con sus hijas e hijos y nos contó cómo es trabajar y llevar adelante un hogar durante este contexto de aislamiento social. 

 

“Cuando arrancó todo esto fui muy precavida, tenía la plata de los últimos trabajos que había hecho y decidí ahorrar y cuidar los gastos, sabía que podía llegar a complicarse y extenderse. Imaginate que estaba embarazada y debía cuidarme muchísimo por las dos. Durante un tiempo me manejé con esa plata, ya que en casa la peluquería estaba cerrada y era nuestro único ingreso, mi hijo trabaja conmigo, hace la parte de barbería y yo me dedico más a los cortes, color y tratamientos.

De todos modos algo pude trabajar durante los primeros meses cuando se paró todo por completo, por pedido de unas alumnas que querían seguir aprendiendo preparé unas clases de colorimetría. Primero las hicimos por whatsapp, pero después más cancheras con las nuevas tecnologías pasamos al método Zoom. Durante 4 meses pude cobrar esas clases y me sirvió para poder mantenernos ya que no teníamos otro tipo de ingreso en casa, yo soy monotributista y desde marzo se paralizó mi actividad. Por suerte pude tramitar el IFE y desde el colegio de los chicos pudimos retirar algo de mercadería, incluso del CPI (Centro de Primera Infancia) de mi beba me dan también algo de mercadería y leche para ella. Con eso vamos llevando la cuarentena y podemos llenar la alacena por algunos días. Los chicos siguen en casa, cuidados, continúan en contacto con el colegio, se manejan por una plataforma en donde hacen actividades, a veces nos toca ir a buscar las tareas que les da la seño y vamos organizándonos así. A mi familia les fue más difícil y la pasaron mal. Ellos al no poder trabajar se manejaron con los ahorros, pero es muy difícil tanto tiempo y es algo que se va acabando, te sirve solo para un tiempo y se agota y al no haber perspectiva a futuro es un poco angustiante.

 

A principio de julio nosotros tuvimos Covid, por suerte ya estamos recuperados y a decir verdad la pasamos dentro de todo bien, preocupados, pero bien. Estuvimos internados en el Hospital Argerich, la beba, mis hijos más chicos y yo. Después nos hicieron un seguimiento desde el Ministerio de Salud, nos preguntaban todo el tiempo cómo seguíamos, si necesitábamos alimentos o artículos de limpieza, pero lamentablemente no recibimos nada después. 

 

Sigo hablando siempre con mis alumnas de los talleres, las animo a seguir practicando, que miren videos, tutoriales, que practiquen con familiares, que busquen cosas nuevas para hacer, que indaguen sobre qué les gustaría aprender, les busco tutoriales, si puedo les grabó un videito y demás. Muchas de las chicas que a veces en la clase no se animaban a agarrar la tijera les digo que este es el momento de practicar en casa, de animarse y salir, trato de incentivarlas, de meterle pilas, les digo que se larguen para que salgan a ofrecer sus servicios, que pongan en práctica todo lo que aprendieron. Muchas de ellas con lo que cobraron del IFE pudieron comprar algunos elementos: planchitas, secadores, productos que les sirvieron para cobrar algunos  tratamientos y empezar a generar un ingreso propio. Incluso, cada tanto nos ponemos de acuerdo para poder hacer compras de materiales y productos al por mayor y tratar de conseguir un precio razonable y más barato, además entre ellas se hablaban para poder prestarse cosas, se intercambiaban herramientas para que todas puedan trabajar. Eso es lo que más extraño de los talleres que dábamos, la energía que se movía en el grupo, la solidaridad entre todas, poder generar un espacio en donde todas hablen y que compartan sus experiencias, que sepan que estamos para ayudarnos. Extraño eso, poder ir, juntarse, preparar el mate, conocerlas, charlar, aprender entre todas, abrazarlas, estar cerca, yo soy re pegote y se extraña ese tipo de contacto. Ahora sólo nos mandamos mensajes y preguntamos cómo están, cómo van las cosas en sus casa, cómo se sienten, trato de seguir en contacto con ellas, es importante para mi que sepan que pueden contar conmigo. Me gusta que sepan que no solo fueron a un curso, si no que fueron a un espacio en donde encontraron personas que estaban en la misma, con las misma necesidad, el mismo interés y la misma pasión. 

Yo amo todo lo que se relaciona con la peluquería y me encanta enseñar, es algo que me apasiona, deseo que pongan en práctica todo eso que aprenden, me reconforta saber que pueden ser independientes y saber que progresan, que se sientan felices con el trabajo que hacen. Para mi es una pasión, le dedico tiempo, capacitación y mucho tiempo, pero sé que eso me permite los finde de semana poder estar tranquila en casa, disfrutar con mi familia y de todo lo que Dios me da siempre, mis hijos, mi familia y deseo que las personas que se acercan ami puedan disfrutar eso también y pueda aprender a valorar. Que no pierdan el tiempo y puedan disfrutar al 100% lo que tiene cada día para ofrecernos.”

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