Fidelina – Kiosko

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Empecé con Avanzar en el 2003, era un periodo muy difícil para mí. Recién habían llevado preso a mi hijo: recién entraba en la colimba cuando cayó con un grupo de gente que le enseño a robar y que lo drogaron. De ahí empecé yo, porque mi almacén se estaba cayendo desde la crisis del 2001.

Avanzar le prestó dinero a una conocida mía, que me lo recomendó. Después de este periodo muy malo, gracias a Dios encamine a mi familia. Tuve que convencer a mi marido, que no quería deber nada a nadie. Tuvimos una mala experiencia con eso: sacamos un préstamo con un prestamista de acá, de Ciudad Oculta, con una tasa de 70%. Compre una heladera, y me hizo un pagare de 180 pesos. Venía todos los miércoles a cobrar, hasta que nos dimos cuenta de que ya habíamos pagado mucho: había agregado un cero más al pagare, y nos quiso hacer pagar 1800 pesos.

Con el primer crédito de Avanzar, compre baldes de hielo para mi negocio de venta de gaseosas, me acuerdo que en esa época el primer crédito era de 200 pesos. Les explique lo de mi hijo, que había salido de la cárcel, y ellos fueron muy buenos con él, le dieron un poco de trabajo, le abrieron la cabeza. En el 2003 era un periodo muy difícil para los pobres, porque vino la grande enfermedad del robo, que le dicen el default. Tuvimos que vender todo, quedamos en el suelo, no teníamos mas nada.La fuerza de Dios me dirigió a esa casa de Avanzar.

En total, sacamos muchos créditos, entre mi hijo y yo. Si no sabes administrar la plata, es difícil, nosotros somos ignorantes, pero me encamine y logre todo lo que quería se hizo realidad. Yo trato de dar siempre lo que puedo a el que lo necesite, y cuando uno da en la vida también recibe. Avanzar me permitió  trabajar y hacer trabajar a mis hijos. Estudiaba aparte en el centro comunitario, y me recibí ahí.

Con los créditos, compre todos los equipos que me faltaban en el almacén, pague todo y renové varias veces, y así voy creciendo. La gente cree que la plata es para deleitar, pero es para trabajar, y es lo que hice. Logramos armar el almacén maxi kiosco, y la verdad estoy agradecida. Ahora los créditos vienen con un plazo más largo, y es mejor: nos da el tiempo de hacer trabajar a la plata. Estoy conforme con mi familia y con lo que hice. A mi hijo le permitió salir del mal camino y no volver a caer. Ahora es remisero y ya tiene dos autos. Saco créditos para arreglar los autos, o para comprar repuestos. Yo me enferme el año pasado, tuve una parálisis parcial, con lo cual ya no quiero trabajar, porque el almacén necesita que estemos todo el tiempo para mantener a los clientes.

Avanzar a mí me ayudó mucho, porque acá en la villa es imposible acceder a un crédito de un banco. En cambio, ellos no me pidieron nada que no tenía, me recomendó una paraguaya que había sacado con ellos, y en poco tiempo ya pude empezar. Siempre salí todos los días a la calle a trabajar, para que no le falte nada a mi familia, ni a mi nieta que cuidaba. Mi hijo siempre me ayudó y en el 2005 empezó a trabajar en lo suyo.

Tuve muchas luchas en mi vida, pero Avanzar me ayudó a salir adelante y a criar bien a mis hijos y nietos.

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