Políticas para derribar muros y crear puentes

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El reciente intento de construir un muro entre San Isidro y San Fernando nos muestra como se presenta en la Argentina una de las caras más controvertidas de la globalización: . Por un lado pone al alcance de los sectores más pudientes la posibilidad de acceder a una amplia variedad de bienes que pueden llegar desde los puntos más distantes del mundo. Por otro lado, los aleja de sus propios vecinos.
La crisis económica internacional que estamos viviendo estos días no hace más que exacerbar estas realidades que genera la globalización. Nos lleva a reflexionar sobre los efectos que pueden llegar a producirse a partir de la total subordinación de las relaciones sociales a los mecanismos del mercado en un contexto de amplia movilidad de capitales y de bienes entre los distintos países del mundo
Es que el excesivo énfasis, colocado durante las últimas décadas, en las funciones del mercado como único regulador de las actividades comerciales llevó a la creación de una esfera económica cada vez más alejada de las demás instituciones de la sociedad . A una autonomización de lo economico frente a lo social. Esto permitió justificar situaciones tales como el aumento de las desigualdades sociales y de la exclusión de grandes grupos
de la población Las paradojas resultantes han sido enfatizadas por distintos economistas. Nunca antes fue tan posible eliminar la pobreza global y, sin embargo, nunca pareció estar tan lejos, señala Dani Rodrik de la Universidad de Harvard. A pesar de que existe una gran capacidad tecnológica para resolver los problemas de subsistencia, las reglas dominantes llevan a expandir la exclusión. El Dr Julio H.G..Olivera lo planteó en términos de una nueva controversia para el monetarismo: aquella que atañe a la relación entre el equilibrio económico y el equilibrio social.

La iniciativa de construir un muro que separe a los municipios señalados puede ser visto como un grado extremo de expresión de esa controversia. Intenta neutralizarla a través de la separación de personas que son muy próximas geográficamente con toda la irracionalidad que plantea que un vecino no pueda conectarse, en forma directa, con alguien que vive a la cuadra siguiente de su casa..
En países como la Argentina las reglas actuales de la globalización determinaron que las clases más altas tengan una calidad de vida muy similar a la que presentan las personas de similar nivel en los países desarrollados. En cambio para los sectores más pobres las divergencias con sus pares del norte son dramáticas. Sus ingresos no alcanzan, a veces, al 10% de lo que reciben los sectores más bajos de estos países. Esto ha determinado que los grupos más acomodados tengan el señalado acceso a una gran variedad de bienes sofisticados. Pero cuando aparecen posturas que optan por la construcción de muros como respuesta a la inseguridad, los coloca frente a una realidad que los acerca a las cosas y los aleja de las personas.
¿Es este el tipo de sociedad que queremos construir? Si la respuesta a esta pregunta es negativa debemos ponernos a pensar en forma urgente en todas aquellas políticas que, al terminar con la exclusión, nos permitan derribar muros y crear puentes que acerquen cada vez más a las personas.

 

* Profesora de la UBA e Investigadora del CONICET