Una ONG otorga microcréditos de mil a seis mil pesos a personas humildes con proyectos laborales

fuente: CADENAGLOBAL.COM.AR

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Marta Bekerman es una profesora de la UBA que conformó hace diez años una ONG que otorga microcréditos de 1.000 a 6.000 pesos a personas humildes con proyecto laboral. La idea nació en 1998 impulsada por la acción comunitaria que Margarita Barrientos, la creadora del comedor “Los Piletones”, de Villa Soldatti.

Bekerman, que es titular de la cátedra de Desarrollo Económico de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, también preside el Instituto de Investigaciones Económicas de esa casa de altos estudios.
Tras el impacto que provocó en ella Barriento, creo una red de mujeres para ayudar al comedor, iniciativa que finalmente desembocó en el 2000 en la conformación de la Asociación Civil Avanzar, una ONG compuesta inicialmente por alumnos de la facultad que comenzó a dar microcréditos en casi mayoría a mujeres de humilde condición con algún tipo de proyecto emprendedor.

“Ser economista no quiere decir que tenga una coraza”, dice Bekerman en diálogo con Télam, tras lo cual explica que el 75 por ciento de las que reciben los microcréditos son mujeres “porque son las más abiertas, las que primero se acercan a la ONG para dar a conocer sus inquietudes y necesidades”.
“El monto de los microcréditos es de 1.000 pesos y puede llegar a 6.000 mil en las sucesivas renovaciones, a medida que los prestatarios cumplen” con el repago de sus deudas, explica.

Los créditos son a cuatro o seis meses a tasas cercanas al 30 por ciento. “Esto es así porque tenemos que pagar sueldos y cargas sociales del personal de la ONG” que ya no son los alumnos que trabajan `ad honorem`, sino que son siete personas mensualizadas, dijo la economista.
En estos diez años de existencia la ONG entregó cerca de cinco mil préstamos. “No podemos crecer más por falta de fondeo”, cuenta la profesora, para luego destacar el préstamo de 130 mil pesos que les dio el Banco Ciudad.
No obstante, según Bekerman “para poder expandir nuestra cartera necesitaríamos 500 mil pesos para llegar a fin de año”.

La ONG no sólo otorga microcréditos sino que capacita a las personas que lo obtienen a través de información gerencial, registro de costos, ventas y desarrollo de un plan de negocios. Muchos de los proyectos son de mujeres de humilde condición que para sobrevivir o para ayudar a la economía hogareña hacen empanadas, tortas o confeccionan ropa.
“La incobrabilidad es baja”, comenta Bekerman,”a veces hay mora, son gente con problemas y hay que esperarlos”.
Al preguntarle sobre los casos que más le impactaron, Bekerman cita al de una señora discapacitada, habitante de una villa de emergencia, que se separó y que no tenía ningún medio de vida.
“La fuimos a ver a su casa, pidió un préstamo para comprar heladeras y vender bebidas y como le fue bien ahora pidió otro para comprar un freezer y extender su negocio”, comentó orgullosa la economista.
Recuerda también el caso de otra señora que pidió crédito para poder hacer tortas, luego su marido acompañó el proyecto sacando fotos en las reuniones y cumpleaños y finalmente su hija empezó a diseñar souvenirs.
“Ahora van a hacer un curso de catering”, cuenta al describir el progreso familiar. Bekerman considera que estas personas pobres, a través del microcrédito, “logran defender el futuro de las próximas generaciones, conformando un hogar bien constituido, evitando que los chicos dejen la escuela para salir a trabajar, alejándose de la delincuencia”.
Avanzar, al igual que otras ONG similares, está inserta en barrios pobres, cerca de las personas que las necesitan.
La gente muy humilde no va a los bancos “y los bancos no los quieren, no les van da dar un crédito de mil pesos. Esas entidades siguen la lógica de la rentabilidad, deben responder a sus accionistas”, admite Bekerman.
Dice que “cuando tenemos fondos vamos a las ferias a ofrecer los préstamos y cuando no tenemos mucho dinero tratamos de regular la demanda”.
La mujer cuenta que promocionan su accionar a través de radios comunales y volantes.
La zona de influencia de la ONG son barrios como Los Piletones y Villa 3 en el bajo Flores, Villa 15 en Mataderos, Villa 20 en Lugano y Soldati.
Cuenta que el modelo del microcrédito que otorgan se basa en el que conformó el premio Nobel Mohammed Yunus en Bangladesh, llamado el Banco de los Pobres.
“Nuestra realidad es diferente. Yunus da créditos grupales y en zonas rurales. Nosotros damos préstamos individuales en zonas urbanas”, detalló.
Bekerman sostiene que las mujeres que obtienen estos microcréditos mejoran su autoestima porque logran su autonomía y afirman su rol en el hogar. “Si no ganan nada creen que no valen nada”, sostiene.